El
terrorismo es condenable por sí mismo, independientemente
de la bandera ideológica o política con que
se quieran arropar quienes lo ejercen. Por su definición,
el terrorismo implica la amenaza y/o el uso de la violencia
contra víctimas inocentes con el propósito de
intimidar, de crear un estado de terror en la población,
que repercuta para alcanzar determinados fines. El terrorismo
ocasiona la pérdida inútil de vidas, siempre
dolorosa e inconciliable con los anhelos de los pueblos del
mundo de construir una vida superior, basada en los principios
de la más elevada fraternidad. El terrorismo es incompatible
con la ética.
Cuahutémoc Amezcua. Ver
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