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LOS DERECHOS HUMANOS Y LA
AUTODETERMINACION. EL CASO DE CUBA

Autores: Cuauhtémoc Amezcua Dromundo. Coordinador. Carmen Chinas Salazar, Martha Elvia García García, José Santos Cervantes, Santos Urbina Mendoza. Coautores. Edición: Nueva Democracia, APN y Movimiento Juarista Bolivariano por la Soberanía y la Unidad de América Latina y el Caribe. México. 2003.
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CAPITULO TERCERO
GEOPOLÍTICA E HISTORIA

Geopolítica y derechos humanos

Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo

La guerra fría y los derechos humanos. Era la fase final de la guerra fría. Durante la década de los setenta, el tema de los derechos humanos fue usado como recurso de propaganda política por el G-7(169). Y sobre todo por Estados Unidos. Esas potencias volvieron este tema instrumento de lucha en contra de la Unión Soviética y de los demás países que construían un proyecto socialista. No sólo en contra de éstos. También en contra de los países de la órbita capitalista con los que tuvieran algún tipo de fricción. Todo aquél que no los tuviera contentos. Para el efecto, los países capitalistas con gran poder elaboraron una versión muy a su conveniencia de lo que debiera entenderse por tales derechos. Una visión simplista en la que tales derechos son mutilados. Y a partir de esa visión, ellos, sobre todo Washington, se proclamaron capacitados para calificar a todos los demás países del orbe. En adelante, ellos dirían quién calificaba y quien no en la materia. Ellos determinarían quién los respetaba y quién no. Fue de este modo como convirtieron los derechos humanos en rehenes de sus intereses geopolíticos.

Más tarde, cuando concluyó la guerra fría, el G-7 –y sobre todo Estados Unidos- siguieron usando el recurso, incluso con más fuerza. Washington no sólo diría quién sí y quién no respeta los derechos humanos. También se encargaría de castigar a sus violadores. Sería el acusador, el juez y el verdugo. Al fin que ahora, en un mundo unipolar, carente de equilibrios, ya podría usar la fuerza a su gusto. Y así lo hizo en muchos casos. Esgrimiendo tal argumento intervino en numerosos países del mundo. Desembarcó sus tropas en ellos. Los bombardeó. Derrocó a sus gobiernos. Los sustituyó por otros que fueran de su gusto. Detuvo jefes de Estado. Los sacó de sus países y los llevó al territorio de la potencia, cargados de cadenas. Masacró pueblos. Y sus víctimas, ¿en verdad violaban tales derechos? Poco importa. Washington lo había dicho y con eso bastaría.

La autoridad moral de Washington en la materia. El hecho es que Estados Unidos es el gran violador de los derechos humanos, por encima de cualquiera otro. Es cierto que en ese país se siguen vulnerando los derechos de las minorías raciales. Negros, latinos y orientales, entre otros, son víctimas de toda clase de atropellos. Es una historia vieja. Viene de siglos atrás. Ha habido intentos pero jamás ha sido corregida. Está muy arraigada y los intentos por corregirla han sido tímidos. Lo cierto es que hoy en día las minorías raciales tienen un estado de salud más pobre. Tienen menor grado de acceso a la educación. Disponen de los salarios más bajos. Les afectan las mayores tasas de desempleo. Las mayores de mortalidad. Acusados de diversos delitos, sobre sus miembros recaen fallos injustos y penas mayores. La pena de muerte, por ejemplo, se aplica con más frecuencia a negros y latinos. Además, la policía los detiene sin motivo. Y con frecuencia los hace víctimas de un trato brutal.(170)

Los migrantes de México. El caso de los migrantes mexicanos es dramático. Centenares mueren cada año como resultado de una política migratoria inhumana en la que no tienen cabida sus derechos a la vida, al libre tránsito ni al trabajo. Son migrantes ilegales(171). Su único “delito” es que carecen de visa. Washington no la otorga. Cruzan la frontera en busca de trabajo a causa del diferencial económico entre los dos países. Y éste lo origina, en nuestro caso, sobre todo la calidad de México de país dependiente, con economía intervenida y saqueada por las corporaciones del país del norte. Esa situación ha empeorado, y mucho, luego de la puesta en marcha del TLCAN. La dependencia es mayor que antes. También lo es la miseria.

La dependencia es causa de desempleo y bajos salarios. Los bajos salarios son causa de pobreza. El desempleo es causa de desesperación llevada hasta el límite. La desesperación conduce a poner la vida en juego, sin medir riesgos. Por ejemplo, a cruzar a pie un enorme desierto, como el de Arizona, del que muy pocos salen vivos. Se trata de un verdadero infierno. Pero si no se atreven, si se quedan en su país, muchos no tendrían qué comer en los días subsecuentes, ni de qué vivir. Ni ellos ni sus hijos. Así, morir de hambre toda la familia o morir ellos calcinados bajo los rayos del sol del desierto es el dilema al que se enfrentan cientos de miles de mexicanos a causa de la dependencia y de la política de Washington al respecto, que es inhumana.

El asunto tiene otros ángulos. Uno relevante es que del otro lado de la frontera hay quienes ofrecen trabajo a los migrantes. Y no son pocos los casos. Se trata de empresarios urbanos y rurales que aprovechan esa fuerza de trabajo. ¿Por qué? Porque les resulta muy barata. Porque les produce grandes ganancias. Porque tales ganancias les permiten prosperar. Y también porque asignan a los migrantes labores de poca estima que la población blanca se niega a desempeñar. Contratar a los migrantes les es un buen negocio(172). Y además –otra vez la “ley del embudo”-, para los patrones ese acto no es ilegal. Es rentable y nada pierden, nada se los prohíbe, nada arriesgan.

Ahora, por el lado de la economía de México, a su gobierno le conviene que migre esa fuerza de trabajo. Así se quita las presiones de millones de miserables que demandan trabajo sin esperanza de hallarlo. Además, el equilibrio económico de este país en mucho depende de los recursos que los millones de mexicanos que trabajan al otro lado envían a sus familiares año con año. Individualmente suman poco pero ya en su conjunto son cuantiosos. Al grado de que ésta es, por su importancia, la segunda fuente de recursos del país. Sólo la supera la exportación de petróleo. Y el turismo queda en tercer lugar.

En este marco, la política oficial de Estados Unidos al respecto se puede calificar de hipócrita y criminal a la vez. ¿Por qué? Porque persigue a los migrantes incluso con salvajismo. Porque levantó un muro ominoso a lo largo de la frontera(173). Lo llenó de recursos tecnológicos de punta para impedir el libre tránsito. Recursos de los más modernos que ha puesto en uso en países a los que ha atacado militarmente. Porque sólo deja sin mayor vigilancia la zona que colinda con el desierto. Y porque de este modo casi invita a quienes quieran migrar a cruzar por allí. Todos saben que hacerlo es mortal. Las autoridades y los migrantes. Así, aquéllas establecen el reto. Y éstos lo toman, dado que no tienen otra opción. Parece el juego del gato y el ratón.

Por si todo esto fuera poco, su policía migratoria trata a los migrantes sin visa como si fueran criminales. Los humilla. Washington corre el falso rumor de que pueden ser terroristas o traficantes de drogas. Sabe que no lo son, que ésos tienen otros canales más seguros y eficaces. Lo sabe y miente al respecto. Es parte de su juego. Más todavía. Con mucha frecuencia, agentes de la misma policía los asesinan y casi nunca son castigados. Por su lado, los rancheros de Arizona tienen clubes de cacería de... migrantes. Les disparan con armas largas, como si fuera un deporte. La “justicia” no persigue a los rancheros que matan mexicanos. Sólo alegan que su “propiedad privada”, que es sagrada, fue allanada por los migrantes que cruzaban por sus enormes posesiones. Y ya. No pasa nada más(174). Todo esto es terrible.

Ahora que, al sistema económico de Estados Unidos también le conviene que vaya esta fuerza de trabajo. Y que vaya así, sin visas. De este modo le pueden pagar menores salarios. Se ahorran además las prestaciones de ley a las que tendrían derecho como trabajadores legales. Por eso no les dan visas. Por eso no legalizan la migración. Así la explotan más y les deja mayores utilidades. El aporte de esta fuerza de trabajo al PIB de ese país es alto. Y sí produce impuestos cuyo monto no es menor. Por todos estos factores, la política oficial de Washington en este respecto implica un doble rasero. De un lado, una persecución que raya en lo criminal. Y del otro, un “hacerse de la vista gorda” cuando los migrantes ya están allá, generando recursos. Es una política hipócrita en la que lo que menos cuenta son los derechos humanos de los migrantes. Tampoco sus derechos laborales.

La Ley de Ajuste Cubano. Aunque peor todavía es la política que sigue Washington con respecto a la migración de Cuba. También hay un diferencial económico grande. En este caso lo causa sobre todo el bloqueo. Y también hay, por tanto, migración económica, como la hay desde todos los países del tercer mundo hacia los de alto desarrollo material. Ahora bien, existe un acuerdo bilateral firmado en 1994 que obliga a Washington a otorgar 20 mil visas al año a cubanos que quieran migrar. Pero no lo cumple. Apenas da unas cuantas visas, a cuentagotas. Y cuando quiere crear mayores problemas, como ahora, reduce aun más los flujos, menos visas otorga. Esto ha sido parte de todo el problema reciente. Es parte de la provocación, es parte de la preparación de las condiciones para un bombardeo y una invasión armada; eso que en Miami y en Washington han llamado la “solución final” del problema de Cuba.

Para cerrar el círculo infernal, el Congreso de la potencia del norte elaboró ya desde 1966 una ley que se llama “Ley de Ajuste Cubano”(175) . Esta dice que aquellos ilegales de Cuba que lleguen a suelo del país del norte sí serán recibidos y se legalizará su estancia. Véase la contradicción. No les da visas para que vayan en orden, pero si llegan allá por cualquier medio violento, entonces sí los reciben y todo queda arreglado. ¿Por qué? ¡Ah!, pues porque así Washington promueve y estimula que se vayan en lanchas impropias para cruzar el mar. Que se vayan hasta en balsas caseras, de lo más precario e inseguro. Y que secuestren aviones y barcos, con todo y pasajeros. Luego, la “magia” de la propaganda convierte a esos delincuentes en “héroes que huyen a la libertad”. Y véase otra vez la contradicción. Si fueran de su país, de Estados Unidos, los aviones y barcos secuestrados, serían terroristas. Y caería sobre ellos todo el peso de la ley. Y todo el peso al margen de la ley, también. Ni siquiera respetarían sus derechos humanos. ¡Ah!, pero si los aviones y barcos secuestrados son de Cuba... Desde luego que con ese doble juego perverso Washington provoca muertes sin fin. Pero eso, nada le importa.

Terrorismo y derechos humanos. Y las cosas van de mal en peor. Estados Unidos, como ya se dijo, ya era de suyo un gran violador de los derechos humanos. El mayor del mundo. Pero esa situación se agravó. Luego del 11 de septiembre de 2001, el gobierno de George W. Bush pasó a atropellar esos derechos de un modo tan brutal que no tiene precedentes. Human Rights Watch –que para nada es sospechosa de ser parcial contra Washington- publicó un amplio informe al respecto. En él se dice que el gobierno de Bush ha encarcelado a personas sin cargos durante periodos prolongados, les ha impedido el acceso a abogados y ha realizado interrogatorios abusivos. También, que ha ignorado o anulado decisiones judiciales que ordenaban la libertad bajo fianza de personas durante los procedimientos de inmigración, en sus casos. Y se afirma que ese gobierno ha recluido a algunas personas por meses en condiciones restrictivas, incluido el encarcelamiento en solitario. Algunos detenidos han sufrido abusos físicos y verbales debido a su nacionalidad o su religión. Y se dan datos. “Alrededor de 1200 extranjeros han sido arrestados y encarcelados secretamente en relación con la investigación de los ataques del 11 de septiembre, aunque el gobierno no ha divulgado el número exacto. La gran mayoría de ellos proviene de países de Oriente Medio, sur de Asia y norte de África”. Como se ve, se trata, además de una violación de los derechos de esas personas, de un claro acto de racismo. Y sobre este mismo asunto Amnistía Internacional –tampoco sospechosa de ser parcial contra la potencia del norte- dijo que “la erosión de la protección de los derechos humanos en Estados Unidos en nombre de la seguridad pública ha alcanzado niveles alarmantes”. Las violaciones comprenden tortura y maltrato en las prisiones. También ataques a los derechos al voto. Además, discriminación racial, brutalidad policíaca y juicios a menores de edad. También dijo que incluyen ataques a las libertades civiles, como los arrestos y detenciones ilegales del Servicio de Inmigración y las que se dan a causa de la nueva “Ley del Patriota”.(176)

El atropello a los presos en la base militar de Guantánamo es otro ejemplo de la manera en que Washington vulnera los derechos humanos. Son alrededor de 600. Viven en condiciones infrahumanas. No se les reconoce derecho alguno. Son sospechosos de pertenecer a Al-Quaeda. Quizá algunos lo sean y otros no. Quizá algunos hayan cometido algún delito y otros no. Nadie lo sabe. No hay forma de saberlo. Muchos pueden haber sido víctimas de alguna confusión. O de alguna venganza. No están sujetos a juicio. No pueden tener abogado. No pueden defenderse. Ni siquiera saben, en lo individual, de qué se les acusa. Tampoco saben cuánto tiempo estarán allí ni cual será su destino final. No se cumple con ellos lo que establece la Convención de Ginebra, de 1949, sobre prisioneros de guerra(177). Ni lo que dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Igual que ése hay otros campos de concentración de sospechosos de pertenecer a Al-Quaeda en otros lugares del mundo. Y están sujetos a condiciones semejantes.

Derechos humanos, dos pesas y dos medidas. Hay muchos otros países que vulneran los derechos humanos y que tienen gobiernos “amigos” de Washington. Este jamás los molesta. Antes los protege. Véase el caso de Israel, donde se cometen las formas más brutales de tortura de modo habitual y se realizan toda clase de crímenes por parte de la autoridad(178). Véase el caso de Pakistán, donde la violación es masiva y permanente(179). Véase el caso de Turquía, donde se practican ejecuciones extrajudiciales y se tortura incluso a los menores de edad(180). Véase el caso de Arabia Saudita... Y tantos más.

Véase también el caso de Perú. Es muy ilustrativo. Contrasta con el caso de Cuba. Desde el punto de vista formal, fue uno de los que presentó la moción contra la Patria de José Martí, este año, en Ginebra, junto con Uruguay y Costa Rica. Ahora bien, véase este informe:

En Perú "hubo acusaciones de asesinatos ilegales y sin motivos por parte de la policía. La policía peruana torturó, golpeó y abusó de los detenidos. Fuerzas de seguridad peruanas de prisiones abusaron de los reclusos. Continuaron las torturas y abusos de reclutas militares. La impunidad continuó siendo un problema. Cincuenta y seis por ciento de la población penal sigue en prisión esperando sentencia". Todo lo citado forma parte del Informe del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre los derechos humanos que publicó este año. Es textual. Al respecto, el canciller de Cuba, Felipe Pérez Roque pregunta: “¿Por qué si ésta es la opinión que el Departamento de Estado tiene sobre lo que ocurre en Perú, Estados Unidos no presenta una resolución en Ginebra sobre lo que ocurre en Perú?” Y Pérez Roque razona: “El informe no dice nada siquiera parecido sobre Cuba, y el informe le dedica a Cuba unas páginas del Departamento de Estado. No se dice, pero ni una palabra, porque no se puede decir, que en Cuba haya un torturado, un desaparecido, un asesinado, una persona víctima hasta morir de la violencia policial. No lo dice el informe, ahí está publicado; sin embargo, Estados Unidos se empeña, con todos sus recursos y su poderío, en condenar a Cuba y, habiendo publicado esto sobre Perú, no hay, sin embargo, resolución sobre Perú” . Pérez Roque planteó lo anterior en conferencia de prensa a los ojos del mundo. Y nadie lo refutó, por lo que queda claro que tiene razón. Salta a la vista que existen dos pesas y dos medidas. Una para los gobiernos que aceptan ser marionetas de Washington. Otra, muy distinta, para los que no lo son. Y el peor trato se reserva para quienes quieren ser dignos y soberanos.

Véase el caso de Afganistán con el gobierno talibán en su primera etapa, cuando la Casa Blanca lo impuso y lo sostuvo con armas y dinero y contra la voluntad de su pueblo. Ese país era un violador de los derechos de las mujeres, a quienes obligaba a usar la llamada burka y les negaba toda potestad. Y en general, violaba todos los derechos humanos de un modo brutal. Pero era amigo de Washington. Y, claro está, no lo molestaba. No sólo eso. Era, y hoy –luego de que Washington derrocó al antiguo “amigo” talibán- vuelve a serlo, uno de los primeros productores de goma de opio en el mundo(182). La potencia del norte no lo molestaba entonces y no lo molesta hoy. Igual que no molesta a varios otros países que explotan la producción y el tráfico de enervantes, pero también son “amigos”. A todos ellos incluso los apoya. No hay problema. Sólo llegó a darse el problema cuando el gobierno talibán se rehusó a dar paso a los intereses de Washington en materia de gas. Entonces dejó de ser “amigo” y se le adjudicaron toda clase de culpas. No antes. Ni tampoco después.

Los Estados canallas. Porque no sólo es el tema de los “derechos humanos”. Es cierto, con él reemplazó Washington al viejo pretexto de la “lucha contra el comunismo” para agredir a otros países, a todos los que no se plegaran a sus exigencias. Y así, en nombre de los “derechos humanos”, ¡vaya paradoja! Washington cometió –y comete- toda clase de crímenes y violaciones a esos mismos derechos y también al derecho internacional. No respetó a los individuos ni a las naciones, según la fórmula de Juárez y, por ello vulneró la paz. Pero fabricó otros pretextos para el mismo fin. El de la lucha contra el narcotráfico y el de la lucha contra el terrorismo. Y los va alternando según le convenga en cada caso. Invocándolos, Washington ha cometido toda clase de atropellos a la soberanía de muchos Estados. La lista de sus atentados es enorme. No tiene paralelo. Sus víctimas son cuantiosas. Ha derramado sangre inocente. Ha segado vidas. Ha sembrado de cadáveres el planeta. Todo ello de manera unilateral. Al margen de la ONU. Violando su Carta. Violando la legalidad. ¿Qué implica esta conducta? Que Estados Unidos se ha convertido en un “Estado delincuente”, el principal del mundo. Y más todavía, sus gobiernos, cínicos, pretenden tachar de tales a otros países, justo a los que tienen en proyecto como futuras víctimas. El imperio del tiburón y las sardinas. A esto se reduce la historia del mundo después de la guerra fría.

A propósito, Washington acuñó la expresión “Estados canallas” en tiempos recientes. La usa como una etiqueta de tantas para aquéllos a los que pretende atacar. El supuesto es que esos Estados canallas lo son porque no respetan el derecho. Porque burlan las normas de la convivencia internacional. Es decir, la expresión viene a ser sinónima de “Estados delincuentes”. Según Washington los Estados canallas son un peligro y éste se reserva la función de meterlos en orden. Pero los hechos muestran que si un país existe en el mundo que no respeta tales normas, es Estados Unidos, muy por encima de cualquier otro. Y muestra que si un país amenaza la convivencia entre los Estados y los derechos de los individuos y de los pueblos hoy, ese país es Estados Unidos(183). Nadie con ese grado de peligro. Y todavía se dice campeón de los “derechos humanos” y se atreve a calificar a los demás.

La Unión Europea, Cuba, los derechos humanos y la autodeterminación. La Unión Europea (UP) informó el 5 de junio que había decidido sancionar a Cuba por “violar los derechos humanos de los disidentes” y aplicar la pena de muerte a los terroristas(184). La Unión Europea no tiene derecho a hacer nada de esto de acuerdo con la legalidad vigente. Viola la soberanía de Cuba. Viola la Carta de la ONU. Tampoco tiene autoridad moral. Varios de sus miembros aplican ejecuciones extrajudiciales que son verdaderos asesinatos “de Estado”. En varios de ellos se practica el racismo. Varios de ellos persiguen a sus indocumentados con saña parecida a la que se usa en Estados Unidos.

Los intereses de La Unión Europea y los de Estados Unidos tienen vínculos. Los que pueden definirse como de unidad y lucha de contrarios. Son afines porque una y otro son potencias imperialistas. Son afines porque aquélla la encabezan tres de los miembros del ahora G-8, Alemania, Francia y Gran Bretaña. Son afines porque una y otro tienden a dominar al planeta todo. Tienen contradicciones porque éste quiere dominarlo todo él solo, sin compartir. Es más, quiere dominar incluso a aquélla, subordinarla. Y la Unión Europea quisiera lo mismo con respecto de Estados Unidos.

En este caso han pesado más las afinidades que las contradicciones. Tanto la Unión Europea como Washington vulneran la soberanía de Cuba. Una y otro califican de “disidentes” a los mercenarios cooptados por la potencia del norte. Y piden se les den garantías para actuar, como si fueran políticos cubanos que discrepan del gobierno. ¿Por qué? La Unión Europea no ganaría nada en el caso de que Estados Unidos lograra subordinar a Cuba. ¡Ah!, pero le ofrece su complicidad como una forma de aflojar la discordia que surgió con motivo de la invasión a Irak. Recuérdese que en ese caso la UP se dividió. Alemania, Francia y Bélgica se opusieron a que el Consejo de Seguridad de la ONU avalara la intención de Washington. Gran Bretaña, España e Italia apoyaron a Bush sin condiciones. Y ahora, cuando empieza el negocio con el petróleo de Irak, aquéllas quedan fuera. Quieren evitarlo. Buscan congraciarse. Quieren una tajada del pastel. Así es el trato entre potencias hegemónicas. No es nuevo. Así ha sido a lo largo de la historia. Así sigue siendo hoy. Cuba, desde luego, ha rechazado con energía la intromisión(185). No podría ser de otra manera. Esta es la única actitud congruente para un país que, a pesar de ser pequeño desde los puntos de vista de la extensión de su territorio, de la magnitud de su población y del tamaño de su economía, defiende su soberanía sin ceder un ápice. Igual lo hubiera hecho un gobierno como el de Juárez, por ejemplo.

Lo más lamentable y peligroso de la posición que adopta la UP es la que se da por cuanto al sentido de oportunidad. En efecto, es claro que Washington está en la etapa preparatoria de una agresión generalizada contra Cuba, de una guerra total. Uno de los aspectos clave de esta etapa previa es la guerra de la propaganda. Es la que se dirige a las cabezas de los estadounidenses sobre todo, pero también a los pobladores de otros países. Es la que intenta justificar tal agresión. La posición de la UP, como toda declaración pública con resonancia que le dé la razón a los argumentos de la Mafia de Miami y de Washington contra Cuba, le facilita a Estados Unidos la comisión de su proyectado crimen, eso es claro. Y es peligroso.

Ahora bien, otro dato importante, al valorar el tema de la geopolítica y los derechos humanos, vinculado con el caso de Cuba, es éste. En su 59º período de sesiones, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU reeligió a Cuba como miembro de la misma(186). Esto fue pese a que Washington había pregonado su objetivo de evitarlo. Y pese a que para ello echó mano aun de los recursos más deshonestos. La reelección de Cuba vino a ser en los hechos un desmentido del voto anterior, en el que había aprobado en votación la moción contra ese país, promovida sobre todo por Estados Unidos. Vino a ser un desagravio a un país al que de modo injusto se había puesto en entredicho. Vino a ser, por tanto, una cachetada en el rostro de Bush.

Ténganse en cuenta los hechos. Primero, que la Comisión aprobó la moción que censura a La Habana en una votación plagada de vicios. Muchos gobiernos vulnerables a las presiones económicas y de otros tipos votaron contra Cuba a sabiendas de que no había razones para hacerlo. Tuvieron que doblegarse ante los siniestros intereses de Washington. Por eso fue una resolución espuria que no refleja el criterio de los miembros de esa Comisión, expresado de manera libre y soberana. Téngase en cuenta también el significado del segundo voto emitido, de claro respaldo a Cuba. Los miembros de la Comisión de Derechos Humanos no elegirían como miembro de ésta a alguien cuya conducta al respecto estuviera en duda. Por último, para valorar la importancia del hecho, tómese en cuenta el contexto en el que se dio. Estados Unidos está en guerra contra Cuba. No es una metáfora. Lo está desde hace cuatro décadas, sí, pero ahora se prepara para atacarla ya militarmente, como a Irak. Por eso es que el señor Cason se dedica de modo febril a organizar la quinta columna en el interior de la Isla. Por eso es que se dio la ola de secuestros de aviones y embarcaciones, fomentada por la potencia del norte. Por eso es que estalló la campaña monstruosa en su contra en el mundo, luego de la ejecución de tres terroristas, ajustada a derecho.

Recuérdese el antecedente. Estados Unidos fue excluido de la comisión en 2001, en votación secreta, al margen de cualquier posible chantaje o presión. Por algo fue. Sin duda por ser ese país el mayor violador de los derechos humanos en el mundo, en la convicción de la mayoría de los miembros de la misma comisión. Y recuérdese cómo fue readmitido, en 2002. Como resultado de una maniobra burda. Washington hizo que sus incondicionales, los gobiernos de Italia y España, retiraran sus candidaturas. Así evitó la votación secreta y fue como logró un pase automático. Con pena y sin gloria.

Por eso el berrinche del embajador de Bush ante esa comisión, cuando Cuba fue reelecta. “Es un ultraje”, dijo. Y sí que lo fue para la potencia imperialista, incapaz de entender que una cosa es la votación bajo vigilancia y coerción y otra muy distinta la libre expresión de los distintos países del mundo.

Resumiendo. Estados Unidos ha corrompido el concepto “derechos humanos”. Lo ha convertido en un instrumento vil de sus intereses en materia de geopolítica. Intereses que no son otros que los de convertirse en el amo del mundo. Lo convirtió en un mero recurso para agredir a otros países. A aquéllos que no se ponen de rodillas. A aquéllos que reclaman y ejercen el derecho a ser libres, independientes y soberanos. Como Cuba. Es el mismo uso que Washington da, por cierto, a los conceptos “narcotráfico” y “terrorismo”. Los vació de contenido. Los pervirtió.

Estados Unidos carece de autoridad moral para juzgar a nadie en materia de derechos humanos. Se trata del principal violador de esos derechos en el mundo. Nadie, ningún otro país se le compara. Nadie se le acerca. Nadie le disputa el deshonroso primer lugar en la materia. Y a Cuba menos que a nadie, puede juzgar Estados Unidos. Es su antípoda. Es un país ejemplar en la materia.

Desde el punto de vista jurídico, ni Estados Unidos ni nadie tiene facultad para juzgar a otro país sobre este tema ni otro alguno que sea de su potestad soberana. Si lo hace viola el derecho internacional. Viola la Carta de la ONU. Se pone al margen de la legalidad.

Estados Unidos, tanto por lo que se refiere a los derechos de los individuos, como a los derechos de los pueblos y al derecho que rige la convivencia entre las naciones, los viola todos. Se burla de las normas vigentes. A todos ataca. Sus crímenes son enormes. Se ha convertido en un Estado delincuente –o en un Estado canalla, si así se le quiere llamar- más que ninguno otro. Sólo se atiene a la ley de la selva, a la brutalidad de su fuerza militar para sentirse impune.

La Unión Europea se ha puesto al lado de Estados Unidos en los preparativos que hace para una agresión total contra Cuba. Lo ha hecho por razones viles. Aspira a una rebanada del pastel petrolero de Irak. Para tal fin quiere ganarse la simpatía de George W. Bush y su equipo de halcones.

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Notas:

169. El G-7 (grupo de los siete) surgió en 1975. Formado por los países capitalistas de mayor poderío, Alemania, Estados Unidos, Canadá, Francia, Gran Bretaña, Japón e Italia, se reunió por primera vez en Rambouillet, Francia, del 15 al 17 de noviembre de ese año. La primera reunión del G-7 fue acuciada por los agudos problemas de orden económico que enfrentaba el sistema capitalista en todo el orbe. Esos países sufrían de un serio fenómeno de inflación y estancamiento a la vez. No se veía la salida. El sistema parecía derrumbarse sin remedio. La reunión trató de fijar acuerdos para salvarlo. Pero al mismo tiempo buscaron salidas que les permitieran seguir siendo los países dominantes en el mundo. A ésa la siguieron otras reuniones, que se volvieron anuales. En ellas avanzaron alianzas no sólo en lo económico sino también en lo político. De hecho, abarcaron todos los órdenes, económico, político y social. Eran una especie de pactos entre rufianes. Se repartían el mundo, se fijaban cuotas, pero se cuidaban unos de otros con recelo. En los últimos años, caída la URSS, el grupo agregó a Rusia como un asociado menor. Y se convirtió así en el G-8.
170. Ver, Derechos para todos. Campaña de Amnistía Internacional sobre Estados Unidos.
http://www.a-i.es/camps/usa/brutalidad.htm.
171. El tema ha sido objeto de estudio en numerosos foros, seminarios y coloquios. Ver por ejemplo: Dimensiones de la relación México-Estados Unidos: un encuentro, en la UIA Tijuana. http://coloquio.tij.uia.mx/mesa2a-01.html.
172. También abundan los patrones sinvergüenzas que retienen salarios y cuando se han acumulado en cantidad considerable, denuncian a sus trabajadores ilegales. La policía migratoria los detiene y los repatria y ellos se "ahorran" pagar los sueldos devengados.
173. Ver ¿Quién protege a los migrantes?, en http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/forums/newsid_1767000/1767325.stm.
174. A este respecto se recomienda ver, por ejemplo, "Legisladores demandaron que las autoridades estadounidenses apliquen la ley y cesen las cacerías de migrantes". Diario Milenio de la ciudad de México. Junio 4 de 2003.
175. Amplia información al respecto en ¿Qué es la Ley de Ajuste Cubano? http://www.pdc-cuba.org/ajuste.htm.
176. Ver la página web http://www.amnestyusa.org/spanish/noticias/2003/eeuu03062003_sp.htm.
177. Ver la página web http://www.rnw.nl/informarn/html/act021206_guantanamo.html.
178. Ver por ejemplo la página de Human Rights Watch "Israel and the occupied territories", en: http://www.derechos.org/human-rights/mena/iot.html. Obsérvese que la fuente no es antiisraelí ni mucho menos.
179. Véase la página web de Human Rights Watch, http://www.hrw.org/spanish/press/2000/pakistan.html. Véase también la página web de Amnistía Internacional, http://www.edai.org/centro/asa/pakistan/33303402.htm. Tampoco en este caso se puede sospechar de una actitud antiyanqui por parte de ninguna de las fuentes. Ni remotamente.
180. Ver la página web http://www.amnesty.org/ailib/intcam/unchr50/spanish/turqu.htm.
181. Conferencia de prensa ofrecida por el canciller cubano Felipe Pérez Roque, a la prensa nacional y extranjera, sobre los resultados de la votación en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra, en el MINREX, el 18 de abril de 2003. Se puede consultar en:
http://www.cubaminrex.cu/CDH/59cdh/conferencia%20prensa%20felipe%20perez%2018042003.as
182. Véase al respecto "El opio vuelve a reinar en Afganistán" en la página web de la BBC de Londres: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/newsid_2362000/2362333.stm.
183. Al respecto, Ernesto Vera, ameritado periodista, comenta en su trabajo Estados canallas, el libro de la gran denuncia, de Noam Chomsky, lo siguiente: Estados canallas, demuestra "la culpabilidad de Estados Unidos en los crímenes más horrendos de las últimas décadas. El carácter terrorista de los gobiernos estadounidenses alcanza el grado más escandaloso mediante el análisis del autor sobre la verdadera condición del Estado canalla que pretende declarar así a los estados desobedientes, mientras se erige como jefe absoluto de los que se consideran por encima de toda ley internacional debido a su poderío". Ver la página web: http://orbita.starmedia.com/~lafogata1/recopilacion/estados.htm. Desde luego se recomienda a este respecto también ir a la fuente directa, el libro citado de Chomsky, destacado filólogo y pensador estadounidense.
184. Ver "La Unión Europea sancionará a Cuba por las ejecuciones" en: http://www.terra.com.uy/canales/internacionales/70/70826.html.
185. Ver la Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba en la página web: http://www.cubaminrex.cu/Declaraciones/2003/DC_110603respuesta%20de%20nuestro%20Gobierno%20a%20la%20bochornosa%20y%20traicionera%20posici%F3n%20de%20la%20Uni%F3n%20Europea%20contra%20Cuba.htm.
186. Ver la página web: http://193.194.138.190/spanish/html/menu2/2/59chr/documents_sp.htm

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