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LOS DERECHOS HUMANOS Y LA
AUTODETERMINACION. EL CASO DE CUBA
Autores:
Cuauhtémoc Amezcua Dromundo. Coordinador. Carmen
Chinas Salazar, Martha Elvia García García,
José Santos Cervantes, Santos Urbina Mendoza.
Coautores. Edición: Nueva Democracia,
APN y Movimiento Juarista Bolivariano por la Soberanía y la Unidad
de América Latina y el Caribe. México. 2003.
« Ir al índice
El ejercicio de la autodeterminación
y la soberanía popular
Por José Santos Cervantes.
No se puede, a mi juicio, abordar este
tema de modo adecuado, si no se hace un análisis histórico,
así sea apretado, del devenir del pueblo cubano. Y ese análisis
fue hecho de manera brillante por el doctor Vicente Lombardo Toledano,
en numerosos trabajos(120).
Así, por ejemplo, ya en abril de 1958 vaticinaba la pronta caída
de Fulgencio Batista y el triunfo de la Revolución. Para ello,
examinaba los rezagos y contradicciones sociales y económicas,
producto de cuatro siglos de coloniaje y de la intromisión de Estados
Unidos en la vida de la Isla.
Los cuatro siglos del período
colonial, plantea Lombardo, hicieron del latifundismo la base de la estructura
económica cubana que, junto con la inversión de los capitales
norteamericanos, convirtieron a Cuba en un país monoproductor,
que sufría las consecuencias de esa estructura económica,
que la colocó, de hecho, en manos del gigantesco monopolio del
azúcar que manejaban los consorcios financieros de los Estados
Unidos.(121)
En el mismo trabajo se señala:
“Las desventajas de esta estructura
económica se agravan por las propias características geográficas
de Cuba: una isla con 115 mil kilómetros cuadrados, menor que
el territorio de nuestro estado de Durango, separada por el Estrecho
de la Florida que tiene apenas 180 kilómetros; del Archipiélago
de las Bahamas por un canal de 50 a 150 kilómetros de anchura;
de Santo Domingo por otro canal de 77 kilómetros, y de Jamaica
por un paso de 100 kilómetros. Es decir, Cuba, es una isla rodeada
por el territorio de los Estados Unidos y por el de países en
los que la potencia americana influye de una manera decisiva, y por
una de las posesiones del imperio británico en el Caribe. A esas
circunstancias se debe que los movimientos del pueblo cubano en favor
del progreso de sus instituciones políticas y sociales, de su
nivel de vida y del desarrollo económico del país con
independencia del extranjero, hayan sido más difíciles
que los que con ese mismo propósito han llevado a cabo y continúan
realizando los otros pueblos de la América Latina.
Las premisas para la revolución
en Cuba, según el análisis de Lombardo Toledano, se habían
dado ya desde las dictaduras personales de los gobernantes impuestos o
sostenidos por el gobierno yanqui, a partir de la de Gerardo Machado,
guardián de los intereses de los monopolios norteamericanos en
la isla durante el decenio de la gran crisis económica de los treinta.
El pueblo cubano realizó su revolución
por la independencia nacional y después la revolución contra
la tiranía de Fulgencio Batista. La primera fue resultado de una
contradicción insalvable entre el escaso desarrollo de las fuerzas
productivas, el sistema de los monopolios y estancos, de las ordenanzas
para los gremios y de las alcabalas para el comercio interior, y de otras
leyes que ahogaban la iniciativa individual y el progreso del país.
Llegó un momento en que esa situación provocó el
movimiento del 24 de febrero de 1895, que concluyó con la independencia
formal de Cuba. El imperialismo yanqui, que intervino en la guerra contra
España con el exclusivo objeto de apoderarse de la isla, estableció
una base naval en su territorio, la de Guantánamo, e influyó
en la vida de la nueva nación con el objeto de controlarla y servirse
de ella como de una colonia. Nada cambió substancialmente en el
país desde el punto de vista económico. Cuba se convirtió
en una región productora de azúcar bajo el control de los
monopolios norteamericanos, en alianza con los latifundistas criollos.
El pueblo soportó muchos años esta situación que
no sufrió modificaciones, aun cuando los gobernantes de Cuba se
sucedieron los unos a los otros. El último golpe de Estado de Fulgencio
Batista fue impulsado por el imperialismo yanqui con el objeto de evitar
la revolución que estaba ya en puerta, por el número creciente
de desocupados, por la falta de diversificación de la agricultura,
por la canalización del comercio exterior hacia el mercado de los
Estados Unidos, por la carencia de industrias, por la carga antisocial
representada por una serie de parásitos dedicados al juego, la
prostitución y otras actividades de ese carácter, que corrompía
a muchos sectores de la sociedad entre los cuales la teoría del
fatalismo geográfico había echado raíces muy hondas
y contribuía a retardar el surgimiento de la conciencia nacional
antiimperialista.
Pero los monopolios extranjeros al desarrollar
la industria azucarera, los ferrocarriles, las carreteras y otras actividades
y servicios planeados principalmente para su provecho, contribuyeron a
la formación de la clase obrera y al nacimiento de su conciencia
de clase, a despertar a la masa rural y a estimular a la pequeña
burguesía intelectual, que empezó a darse cuenta de la urgencia
de un cambio completo de las condiciones en que Cuba vivía. Pero
también en los años de ese largo período las ideas
de emancipación del país respecto del imperialismo se difundían
constantemente, penetrando hasta en las últimas capas sociales.
Martí y Maceo primero, que dejaron como patrimonio a su pueblo
un ideario muy valioso, Julio Antonio Mella después, y el Partido
Socialista Popular, prepararon programáticamente la revolución
que estaba a punto de estallar cuando Batista se apoderó del gobierno
de un modo violento.
Durante el régimen de Batista
todas las contradicciones sociales internas de Cuba se agudizaron. Para
acallarlas el tirano acudió al crimen, a la persecución
implacable de todos los patriotas, y unificó la absoluta mayoría
del pueblo en su contra. Las guerrillas capitaneadas por Fidel Castro
demostraron a todo el mundo la enorme debilidad de Batista y de su ejército,
y llegó un momento en que para salvar su vida huyó del país
ante el levantamiento general de las masas rurales y urbanas que los rebeldes,
con su arrojo y su propaganda diaria, habían orientado hacia los
objetivos verdaderos de la revolución.
Libre el camino, los elementos de la
burguesía que se habían opuesto también a Batista,
movidos por cuestiones de mando pero ajenos a las reivindicaciones profundas
del pueblo y del país, trataron de que la Revolución se
limitara a los problemas formales del cambio de autoridades. Fueron eliminados
y la Revolución empezó a marchar como fuerza lanzada a la
conquista de la soberanía nacional, a la liquidación de
la estructura económica del país, basada en el latifundismo
y en las relaciones semifeudales de producción, y a la organización
de un nuevo orden económico, social y político.
El imperialismo yanqui, torpe como siempre
y ciego ante la realidad que todos apreciaban, pretendió hacer
fracasar al gobierno revolucionario enviando aviones desde la península
de Florida para quemar los cañaverales, y después se dedicó
a aislar a Cuba diplomática y económicamente para tener
manos libres y ocuparla por la fuerza.
El aislamiento diplomático continental,
según el análisis de Vicente Lombardo Toledano, fracasó
principalmente por la actitud del presidente de México, Adolfo
López Mateos, respaldado por su pueblo; el aislamiento económico
por la oportuna ayuda de la Unión Soviética y de otros países
socialistas, que adquirieron el azúcar y establecieron estrechas
relaciones con el gobierno de Fidel Castro.
El poder pasó entonces de los
extranjeros y de los latifundistas y otras capas conservadoras de la sociedad
cubana, a las masas trabajadoras de la ciudad y del campo, dirigidas por
el grupo de revolucionarios encabezados por Fidel Castro, inspirados en
los intereses de las mayorías. De este modo se constituyó
el gobierno revolucionario; el ejército de la tiranía desapareció;
se creó el Ejército Rebelde, y la Revolución pasó
de las metas puramente políticas a la transformación económica
y social del país.
Lombardo da las cifras de la dependencia
y el subdesarrollo de Cuba en vísperas que explican la necesidad
del cambio profundo que significó la Revolución:
“Las exportaciones, en 1955,
se distribuían así: el 70 por ciento correspondía
al azúcar; el 7 por ciento al tabaco y sus productos; el 6 por
ciento a las melazas, y el 4 por ciento al níquel y al cobre.
De esas ventas al extranjero, al mercado norteamericano le tocaba el
67 por ciento. Respecto de las importaciones, el 71 por ciento provenía
de los Estados Unidos, y consistía en comestibles y bebidas ?31
por ciento?; maquinaria, aparatos y vehículos ?19 por ciento?
y en productos de uso perecedero el 12 por ciento. Las inversiones directas
de las empresas yanquis llegaban en 1950, tomando en cuenta los últimos
veinte años, a más de mil millones de dólares,
colocados en su mayor parte en la agricultura y en los transportes y
servicios públicos. Una sola empresa norteamericana controlaba
la electricidad. La industria textil estaba reducida a 2,478 telares”.(122)
Era ilógico esperar entonces,
que la Revolución se detendría en los aspectos puramente
formales, reemplazando a Batista por otro gobernante, sin alterar la estructura
económica de Cuba y sin transformar los diversos aspectos de su
vida pública.
Una vez victoriosa, la Revolución
Cubana tenía que proponerse objetivos de acuerdo con las necesidades
del pueblo: la independencia y la soberanía de la nación
sobre la base de la independencia económica del país; la
destrucción del latifundismo y la reforma agraria; la diversificación
y la modernización de la agricultura; la nacionalización
de las riquezas del territorio para utilizarlas en la multiplicación
de las fuerzas productivas; la creación de la industria pesada;
la difusión del comercio exterior; la multiplicación de
las escuelas hasta liquidar el analfabetismo; la solución del problema
de las habitaciones populares, y una política exterior independiente.
La Revolución Cubana, en consecuencia,
fue el estallido de las contradicciones entre los intereses de las masas
rurales y los latifundistas nacionales y extranjeros; entre la incipiente
burguesía nacional y los terratenientes; entre la clase obrera
y las empresas norteamericanas; entre los intereses de la nación
y el imperialismo yanqui. Su programa estaba trazado ya, desde antes de
que comenzaran las hostilidades abiertas contra la tiranía de Fulgencio
Batista. Fidel Castro y sus compañeros de lucha sabían bien,
y sus decretos de la Sierra Maestra lo demuestran, que la Revolución
no podía quedarse en sus aspectos formales. Las ideas que presidieron
el movimiento fueron las de la clase obrera latinoamericana, formuladas
hace años, las de la revolución antiimperialista, antifeudal
y democrática, con el propósito de hacer de Cuba un país
nuevo, con soberanía plena, que debería entrar en una etapa
económica, social y política de tipo diferente al del pasado.
Esos hechos demuestran que la Revolución
Cubana no brotó al conjuro de un grupo de hombres, sino que éstos,
interpretando las urgencias del pueblo y las necesidades de la nación,
se hicieron eco de las reivindicaciones de las masas y las precisaron
y, apoyándose en ellas, realizaron la obra que todos conocemos
y que los pueblos de la América Latina han respaldado de la manera
más entusiasta.
Cabe hacer notar que además de
los graves problemas que enfrentaba la triunfante revolución hay
que agregar el hecho de que antes de marcharse hacia el norte, los asesinos
y malversadores, en un verdadero acto de asalto a mano armada, se llevaron
424 millones de dólares de los recursos que -en oro y dólares-
guardaba el Banco Nacional para asegurar la estabilidad de su moneda.
Ni un centavo fue devuelto. Ese brutal saqueo, fue uno de los golpes más
severos contra la economía nacional, absolutamente inexcusable,
ocurrido antes de que se hubiese instalado en La Habana el gobierno que
reemplazó a la tiranía y se produjo con la connivencia o
la colaboración de las autoridades norteamericanas que facilitaron
la fuga de los ladrones y los acogieron en su territorio.
Al poner en marcha medidas de carácter
patriótico popular y revolucionario como la Reforma Agraria, el
gobierno norteamericano empezó a preparar otras acciones hostiles,
entre ellas, la supresión de la cuota azucarera cubana.
La cuota azucarera fue totalmente eliminada
y a esa decisión siguieron incontables ataques en el plano económico,
comercial y financiero que no han cesado hasta la actualidad, en una guerra
total y completa contra la economía cubana, cuya duración
e intensidad carecen de antecedente. La propaganda oficial, se refiere
a ella, simplemente, como a un "embargo", vocablo premeditadamente
usado para encubrir la realidad, ya que se trata de un bloqueo, económico,
comercial, político y diplomático, el cual dura más
de cuatro décadas.
A lo anterior hay que agregar que a
principios de la década de los 90, la caída repentina del
sistema socialista, que constituía más del 90 por ciento
de su comercio exterior, en cuanto a exportaciones e importaciones, comercio
que se daba en condiciones mutuamente ventajosas.
¿Qué sistema económico
y político podría resistir y sobrevivir en estas condiciones?
Sólo aquel en que el pueblo realmente mandara, es decir, que contara
con un gobierno que respondiera a esta crisis, con el menor daño
posible a los intereses populares y sin menoscabo de la soberanía
e independencia nacionales. Es decir, un sistema verdaderamente democrático.
¿Cómo se comprueba?, de una sola manera, midiendo los avances
en el bienestar popular y en el papel que juega esa nación en el
concierto internacional.
Después de esta escueta relación
de las dificultades que ha enfrentado el pueblo y su Revolución,
no queda más que reconocer lo extraordinario del sistema socialista
que se ha dado el pueblo cubano, ya que a pesar de que Washington no le
ha permitido ni un día de tranquilidad en estos más de cuarenta
años, y de las agresiones de todo tipo, los avances alcanzados
por la Revolución Cubana no los ha obtenido ningún otro
país capitalista, en tan breve tiempo, ni los desarrollados, mucho
menos los subdesarrollados.
Para esto, qué mejor que recurrir
a lo expresado por el comandante Fidel Castro en su discurso ante más
de un millón de cubanos, para festejar el 1º de mayo, en el
2003.(123)
Comenzó señalando el hecho
de que el “pueblo derrocó una cruel tiranía impuesta
por el gobierno de Estados Unidos, que poseía 80 mil hombres sobre
las armas”. Y después fue señalando cada uno de los
logros obtenidos por su pueblo, a partir del triunfo de la Revolución
Cubana, los que se reproducen textualmente.
“Fue el primer territorio libre
del dominio imperialista en América Latina y el Caribe, y el
único país del hemisferio donde, a lo largo de la historia
poscolonial, torturadores, asesinos y criminales de guerra, que arrancaron
la vida a decenas de miles de personas, fueron ejemplarmente sancionados.
“Recuperó y entregó
totalmente la tierra a los campesinos y trabajadores agrícolas.
Los recursos naturales y las industrias y servicios fundamentales fueron
puestos en manos del único dueño verdadero: la nación
cubana.
“En menos de 72 horas, luchando
incesantemente día y noche, Cuba destrozó la invasión
mercenaria de Girón organizada por un gobierno de Estados Unidos,
lo que evitó una intervención militar directa de ese país
y una guerra de incalculables consecuencias. La Revolución contaba
ya con el Ejército Rebelde, más de 400 mil armas y cientos
de miles de milicianos.
“Se enfrentó con honor,
sin concesión alguna, al riesgo de ser atacada con decenas de
armas nucleares en 1962.
“Derrotó la guerra sucia
extendida a todo el país, a un costo de vidas superior al que
pagó por la guerra de liberación.
“Soportó inconmovible
miles de actos de sabotaje y ataques terroristas organizados por el
Gobierno de Estados Unidos.
“Frustró cientos de planes
de asesinato contra los líderes de la Revolución. En medio
de un riguroso bloqueo y guerra económica que han durado casi
medio siglo, Cuba fue capaz de erradicar en un año el analfabetismo
que no han podido vencer en más de cuatro décadas el resto
de los países de América Latina, ni tampoco Estados Unidos.
“Llevó la educación
gratuita al ciento por ciento de los niños.
“Posee el más alto índice
de retención escolar -más del 99 por ciento entre el preescolar
y noveno grado- de todas las naciones del hemisferio.
“Sus alumnos de primaria ocupan
el primer lugar del mundo en conocimientos de lenguaje y matemáticas.
“Ocupa igualmente el primer
lugar mundial en maestros per cápita y alumnos por aula.
“La totalidad de los niños
con dificultades físicas o mentales estudian en escuelas especiales.
“La enseñanza de computación
y el empleo de medios audiovisuales de forma intensiva se aplica hoy
a la totalidad de los niños, adolescentes y jóvenes, en
campos y ciudades.
“El estudio con una remuneración
económica del Estado se ha convertido, por primera vez en el
mundo, en una oportunidad para todos los jóvenes de 17 a 30 años
de edad que no estudiaban ni poseían empleo.
“Cualquier ciudadano tiene la
posibilidad de realizar estudios que lo conduzcan desde el preescolar
hasta la obtención del título de Doctor en Ciencias sin
gastar un solo centavo.
“La nación cuenta hoy
con más de 30 graduados universitarios, intelectuales y artistas
profesionales por cada uno de los que existían antes de la Revolución.
El nivel promedio de conocimientos de un ciudadano cubano alcanza ya
no menos de 9 grados.
“No existe en Cuba ni siquiera
el analfabetismo funcional. Escuelas de formación de artistas
y de instructores de arte se han extendido a todas las provincias del
país, donde cursan estudios y desarrollan su talento y vocación
más de 20 mil jóvenes. Decenas de miles adicionales lo
hacen en escuelas vocacionales, que son canteras de las escuelas profesionales.
“Las sedes universitarias se
extienden ya progresivamente a todos los municipios del país.
Jamás se produjo en ninguna otra parte tan colosal revolución
educativa y cultural, que convertirá a Cuba, por amplio margen,
en el país con más conocimientos y más cultura
del mundo, aferrada a la profunda convicción martiana de que
‘sin cultura no hay libertad posible’.
“La mortalidad infantil se ha
reducido de 60 por mil nacidos vivos a una cifra que fluctúa
entre 6 y 6.5. Es la más baja del hemisferio, desde Estados Unidos
a La Patagonia.
“Las perspectivas de vida se
han elevado en 15 años.
“Enfermedades infecciosas y
transmisibles como la poliomielitis, el paludismo, el tétanos
neonatal, la difteria, el sarampión, la rubéola, la parotiditis,
la tos ferina y el dengue han sido eliminadas; otras como el tétanos,
la meningitis meningocócica, la hepatitis B, la lepra, la meningitis
por hemófilos y la tuberculosis, están totalmente controladas.
“Hoy en nuestro país
mueren las personas de iguales enfermedades que en los países
más altamente desarrollados: cardiovasculares, tumorales, accidentes
y otras, pero de mucho menor peso.
“Una profunda revolución
se lleva a cabo para acercar los servicios médicos a la población,
a fin de facilitar su acceso a los centros de asistencia, preservar
vidas y aliviar dolores.
“Profundos estudios se realizan
para romper la cadena, mitigar o reducir al mínimo los problemas
de origen genético, prenatales o asociados al parto.
“Cuba es hoy el país
con el más alto índice de médicos per cápita;
casi duplica el número de los que la siguen detrás.
“Los centros científicos
laboran sin cesar para buscar soluciones preventivas o terapéuticas
contra las enfermedades más graves.
“Los cubanos dispondrán
del mejor sistema médico del mundo, cuyos servicios continuarán
recibiendo de forma absolutamente gratuita.
“La seguridad social abarca
al ciento por ciento de los ciudadanos del país.
“El 85 por ciento de la población
es propietaria de la vivienda. Ésta está libre de todo
impuesto. El 15 por ciento restante paga un alquiler absolutamente simbólico,
que apenas se eleva al 10 por ciento del salario.
“El uso de drogas alcanza a
un ínfimo número de personas, y se lucha resueltamente
contra él.
“La lotería y otras formas
de juego lucrativo fueron prohibidas desde los primeros años
de la Revolución para que nadie cifrara su esperanza de progreso
en el azar. Nuestra televisión, radio y prensa no practican la
publicidad comercial. Cualquier promoción está dirigida
a cuestiones de salud, educación, cultura, educación física,
deporte, recreación sana, defensa del medio ambiente; a la lucha
contra las drogas, contra los accidentes u otros problemas de carácter
social. Nuestros medios de difusión masiva educan, no envenenan
ni enajenan.
“No se rinde culto ni se exaltan
los valores de las podridas sociedades de consumo.
”No existe culto a ninguna personalidad
revolucionaria viva, como estatuas, fotos oficiales, nombres de calles
o instituciones. Los que dirigen son hombres y no dioses.
“En nuestro país no existen
fuerzas paramilitares ni escuadrones de la muerte, ni se ha usado nunca
la violencia contra el pueblo, ni se realizan ejecuciones extrajudiciales,
ni se aplica la tortura.
“El pueblo ha apoyado en masa
siempre las actividades de la Revolución. Este acto lo demuestra.
“Años luz separan nuestra
sociedad de lo que ha prevalecido hasta hoy en el mundo. Se cultiva
la fraternidad y la solidaridad entre los hombres y los pueblos dentro
y fuera del país.
“Se educa a las nuevas generaciones
y a todo el pueblo en la protección del medio ambiente. Los medios
masivos de difusión se emplean en la formación de una
conciencia ecológica.
“Nuestro país defiende
con firmeza su identidad cultural, asimila lo mejor de las demás
culturas y combate resueltamente contra todo lo que deforma, enajena
y envilece.
“El desarrollo del deporte sano
y no profesional ha conducido a nuestro pueblo a los más altos
índices de medallas y honores en el ámbito mundial.
“Las investigaciones científicas,
al servicio de nuestro pueblo y de la humanidad, se multiplicaron centenares
de veces. Producto de este esfuerzo, importantes medicamentos salvan
vidas en Cuba y en otros países.
“Jamás se investigó
ni elaboró arma biológica alguna, lo cual estaría
en absoluta contradicción con la formación y la conciencia
en que ha sido educado y se educa nuestro personal científico.
“En ningún otro pueblo
se enraizó tanto el espíritu de solidaridad internacional.
“Nuestro país apoyó
a los patriotas argelinos en su lucha contra el colonialismo francés,
a costa de afectar las relaciones políticas y económicas
con un país europeo tan importante como Francia.
“Enviamos armas y combatientes
para defender a Argelia contra el expansionismo marroquí cuando
el rey de ese país quiso apoderarse de las minas de hierro de
Gara Yebilet, en las proximidades de la ciudad de Tinduf, al sudoeste
de Argelia.
“El personal completo de una
brigada de tanques montó guardia a solicitud de la nación
árabe de Siria entre 1973 y 1975 frente a las Alturas del Golán,
cuando esa parte del territorio fue injustamente arrebatada a aquel
país.
“El líder de la República
del Congo recién alcanzada su independencia, Patricio Lumumba,
acosado desde el exterior, recibió nuestro apoyo político.
“Asesinado éste por las
potencias coloniales en enero de 1961, prestamos ayuda a sus seguidores.
“Cuatro años después, en 1965, sangre cubana se
derramó en la zona occidental del lago Tanganyika, donde el Che,
con más de cien instructores cubanos, apoyaron a los rebeldes
congoleses que luchaban contra mercenarios blancos al servicio de Mobutu,
el hombre de Occidente, cuyos 40 mil millones de dólares robados
no se sabe en qué bancos europeos están guardados, ni
en poder de quién.
“Sangre de instructores cubanos
se derramó entrenando y apoyando a los combatientes del Partido
Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde que, bajo el mando
de Amílcar Cabral, luchaban por la independencia de estas antiguas
colonias portuguesas.
“Otro tanto ocurrió durante
diez años ayudando al MPLA de Agostinho Neto en la lucha por
la independencia de Angola. Alcanzada ésta, y a lo largo de 15
años, cientos de miles de voluntarios cubanos participaron en
la defensa de Angola frente al ataque de las tropas racistas sudafricanas
que, en complicidad con Estados Unidos y utilizando la guerra sucia,
sembraron millones de minas, arrasaron aldeas completas y asesinaron
a más de medio millón de hombres, mujeres y niños
angoleños.
“En Cuito Cuanavale y en la
frontera de Namibia, al sudoeste de Angola, fuerzas angoleñas
y namibias y 40 mil soldados cubanos asestaron un golpe definitivo a
las tropas sudafricanas, que contaban entonces con siete bombas nucleares
suministradas o ayudadas a producir por Israel con pleno conocimiento
y complicidad del gobierno de Estados Unidos. Esto significó
la inmediata liberación de Namibia, y aceleró tal vez
en veinte o veinticinco años el fin del apartheid.
“A lo largo de casi 15 años,
Cuba ocupó un lugar de honor en la solidaridad con el heroico
pueblo de Viet Nam, en una guerra bárbara y brutal de Estados
Unidos, que mató a cuatro millones de vietnamitas, aparte de
la cifra de heridos y mutilados de guerra; que inundó su suelo
de productos químicos que han causado incalculables daños
aún presentes.
“Pretexto: Viet Nam, un país
pobre y subdesarrollado, situado a 20 mil kilómetros de Estados
Unidos, constituía un peligro para la seguridad nacional de ese
país.
“Sangre cubana se derramó
junto a la sangre de ciudadanos de varios países latinoamericanos,
y junto a la sangre cubana y latinoamericana del Che, asesinado por
instrucciones de los agentes de Estados Unidos en Bolivia, cuando se
encontraba herido y prisionero y su arma había sido inutilizada
por un balazo en el combate.
“Sangre cubana de obreros de
la construcción que estaban ya a punto de concluir un aeropuerto
internacional que era vital para la economía de una pequeñísima
isla que vivía del turismo, se derramó combatiendo en
defensa de Granada, invadida por Estados Unidos con cínicos pretextos.
“Sangre cubana se derramó
en Nicaragua cuando instructores de nuestras Fuerzas Armadas entrenaban
a los bravos soldados nicaragüenses que enfrentaban la guerra sucia
organizada y armada por Estados Unidos contra la Revolución sandinista.
“Y no he citado todos los ejemplos.
“Pasan de dos mil los heroicos
combatientes internacionalistas cubanos que dieron su vida cumpliendo
el sagrado deber de apoyar la lucha de liberación por la independencia
de otros pueblos hermanos. En ninguno de esos países existe una
propiedad cubana.
“Ningún otro país
en nuestra época cuenta con tan brillante página de solidaridad
sincera y desinteresada.
“Cuba predicó siempre
con su ejemplo. Jamás claudicó. Jamás vendió
la causa de otro pueblo. Jamás hizo concesiones. Jamás
traicionó principios. Por algo hace sólo 48 horas fue
reelecta por aclamación, en el Consejo Económico y Social
de las Naciones Unidas, como miembro por tres años más
de la Comisión de Derechos Humanos, integrando ese órgano
de manera ininterrumpida durante 15 años.
“Más de medio millón
de cubanos cumplieron misiones internacionalistas como combatientes,
como maestros, como técnicos o como médicos y trabajadores
de la salud. Decenas de miles de estos últimos han prestado servicios
y salvado millones de vidas a lo largo de más de 40 años.
En la actualidad, tres mil especialistas en Medicina General Integral
y otros trabajadores de la salud laboran en los lugares más recónditos
de 18 países del Tercer Mundo, donde mediante métodos
preventivos y terapéuticos salvan cada año cientos de
miles de vidas, y preservan o devuelven la salud a millones de personas
sin cobrar un solo centavo por sus servicios.
“Sin los médicos cubanos
ofrecidos a la Organización de Naciones Unidas en caso de obtener
ésta los fondos necesarios -sin los cuales naciones enteras y
hasta regiones completas del África Subsahariana corren el riesgo
de perecer-, los imprescindibles y urgentes programas de lucha contra
el SIDA no podrían realizarse.
“El mundo capitalista desarrollado
creó abundante capital financiero, pero no ha creado el más
mínimo capital humano que el Tercer Mundo desesperadamente necesita.
“Cuba ha desarrollado técnicas
para enseñar a leer y escribir por radio con textos hoy elaborados
en cinco idiomas: creole, portugués, francés, inglés
y español, que ya están siendo puestos en práctica
en algunos países.
“Está a punto de concluir
un programa similar en español, de excepcional calidad, para
alfabetizar por televisión. Son programas ideados por Cuba y
genuinamente cubanos. No nos interesa la exclusividad de la patente.
“Estamos en disposición
de ofrecerlos a todos los países del Tercer Mundo, donde se concentra
el mayor número de analfabetos, sin cobrar un solo centavo. En
cinco años los 800 millones de analfabetos, a un costo mínimo,
podrían reducirse en un 80 por ciento.
“Cuando la URSS y el campo
socialista desaparecieron, nadie apostaba un solo centavo por la supervivencia
de la Revolución Cubana. Estados Unidos arreció el bloqueo.
Surgieron las leyes Torricelli y Helms-Burton, esta última de
carácter extraterritorial.
“Nuestros mercados y fuentes
de suministros fundamentales desaparecieron abruptamente.
“El consumo de calorías
y proteínas se redujo casi a la mitad. El país resistió
y avanzó considerablemente en el campo social. Hoy ha recuperado
gran parte de sus requerimientos nutritivos y avanza aceleradamente
en otros campos. Aun en esas condiciones, la obra realizada y la conciencia
creada durante años obraron el milagro. ¿Por qué
resistimos? Porque la Revolución contó siempre, cuenta
y contará cada vez más con el apoyo del pueblo, un pueblo
inteligente, cada vez más unido, más culto y más
combativo”.
Después de la lectura de esta
parte del discurso del Jefe de Estado y de Gobierno cubanos, solamente
resta reconocer, que hasta el momento no existe otro régimen en
el mundo, que refleje tan nítida y fielmente su carácter
profundamente democrático y humanista. Diametralmente opuesto y
contrario al régimen que más lo ha combatido, el de Estados
Unidos.


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Notas:
120.
Entre otros trabajos del doctor Lombardo Toledano sobre Cuba, se
pueden consultar sus artículos publicados en la revista Siempre!
de la Ciudad de México: "La dramática crisis
de Cuba", núm. 182, diciembre 19 de 1956. "Cuba
sigue sangrando", núm. 189, febrero 6 de 1957. "Están
contados ya los días de Batista", núm. 250, abril
9 de 1958. "Los enemigos de la Revolución Cubana",
núm. 297, marzo 4 de 1959. "Los cancilleres de América
contra Cuba", núm. 323, septiembre 2 de 1959. "Carácter
y trascendencia de la Revolución Cubana", núm.
348, febrero 24 de 1960. "El pueblo de Cuba, flama de América",
núm. 354, abril 6 de 1960. "Informe sobre Cuba",
núm. 360, mayo 18 de 1960. "Julio 26: una nueva fecha
de América Latina", núm. 373, agosto 17 de 1960.
"Cuba bajo las candilejas. Estados Unidos contra la conferencia
de países subdesarrollados", núm. 376, septiembre
6 de 1960. "Conferencia latinoamericana por la soberanía
nacional, la emancipación económica y la paz",
núm. 402, marzo 8 de 1961. "Causas del fracaso de la
invasión", núm. 411, mayo 10 de 1961. "¿Para
qué una nueva reunión de los cancilleres latinoamericanos?",
núm. 412, mayo 17 de 1961. "Sobre la Revolución
Socialista Cubana", núm. 413, mayo 24 de 1961. "Carta
abierta a Carlos Prío Socarrás", núm.
429, septiembre 31 de 1961. "Kennedy lleva la OEA a la tumba",
núm. 448, enero 24 de 1962. "Punta del Este y la perspectiva
histórica", núm. 450, febrero 7 de 1962. "Balance
de la reunión de Punta del Este", núm. 452, febrero
21 de 1962. "Victoria de la Revolución Cubana. Visión
de un pueblo antes y después del 26 de julio", núm.
475, agosto 1 de 1962. "Urge organizar la defensa de Cuba",
núm. 496, diciembre 26 de 1962. "Es necesario recordar
que Cuba es parte de América y del mundo", núm.
551, enero 15 de 1964. "¿Un gobierno cubano en el exilio?",
núm. 609, febrero 24 de 1965. "La OEA y su vida tragicómica",
núm. 651, diciembre 15 de 1965. "La Revolución
Cubana debe redoblar la vigilancia", núm. 736, agosto
2 de 1967. "¡La OEA ha muerto!", núm. 746,
octubre 11 de 1967. Todos ellos se incluyen en la compilación
Escritos en Siempre! México, Centro de Estudios Filosóficos,
Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 1994.
121. Vicente Lombardo
Toledano. "Están contados ya los días de Batista",
en revista Siempre!, Núm. 250, del 9 de abril de 1958. Reproducido
en la compilación Escritos en Siempre!..., op. cit. Tomo
III, volumen 1, pp.138-141.
122. Ibidem.
123. Discurso pronunciado
por el Presidente de la República de Cuba, Fidel Castro Ruz,
en el acto por el Día Internacional de los Trabajadores,
efectuado en la Plaza de la Revolución, el 1º de mayo
de 2003. http://espana.cuba.cu/gobierno/discursos/2003/esp/f010503e.html |
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