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LOS DERECHOS HUMANOS Y LA Autores:
Cuauhtémoc Amezcua Dromundo. Coordinador. Carmen
Chinas Salazar, Martha Elvia García García,
José Santos Cervantes, Santos Urbina Mendoza.
Coautores. Edición: Nueva Democracia,
APN y Movimiento Juarista Bolivariano por la Soberanía y la Unidad
de América Latina y el Caribe. México. 2003. INTRODUCCION Planteamiento del problema Por Cuahutémoc Amezcua Dromundo. Cuba está en el centro de la atención mundial. Desde Washington y Miami se le acusa de incurrir en graves violaciones de los derechos humanos. Tal cargo se hace año con año en Ginebra. Y en los últimos dos, en el seno de la comisión del ramo se han aprobado mociones que la inculpan, aunque no la condenan. Además, han sido tomadas por votaciones estrechas. Las acusaciones públicas se reforzaron hace unos meses, luego de los juicios y sanciones de cárcel a que fueron sometidos 75 cubanos. Y más todavía luego de que, días después, tres más fueron condenados a la pena capital. Diversas voces se hacen eco de esos cargos, algunas de personajes conocidos. En cambio, muchas otras voces del mundo –numerosas de ellas con elevado prestigio ético e intelectual-, han salido en la defensa de Cuba, con firmeza y claridad. Hay una campaña orquestada en su contra, denuncian. Se prepara una agresión mayúscula, que supera lo que se ha venido dando en los últimos 40 años, añaden. Y llaman a cerrar filas a favor del pueblo cubano, a defender su soberanía y su derecho a la autodeterminación. En torno a este problema se ha abierto un abanico de opiniones. En uno de los extremos, para el gobierno de George W. Bush, Cuba es el peor violador de los derechos humanos de este hemisferio. Así lo dijo su embajador en la comisión del ramo en Ginebra. Existen intelectuales que dicen que en efecto, Cuba comete violaciones, pero que hay muchos otros países que las cometen y quizá con mayor gravedad. Y dan ejemplos: Turquía, Arabia Saudita, Pakistán y los propios Estados Unidos, entre otros. Declaran que, por tanto, no hay razón para que se ponga a Cuba en el banquillo de los acusados sin que se ponga también a esos otros y con más justificada razón. Y expresan preocupación por los fines tal vez aviesos que puedan esconderse en la exagerada acusación en contra de la Isla grande del Caribe. Algunos otros opinan que, si acaso, allí se restringen ciertos derechos, los de índole política, en tanto que otros, los de tipo social, se ejercen de manera ejemplar. Otros más se asumen discrepantes del régimen político cubano y de su modo de manejar el asunto de los derechos humanos, pero se declaran en contra de la intención del gobierno de Bush de agredir a la Perla del Caribe, y asimismo en contra del largo bloqueo de más de cuatro décadas, que no tiene precedentes, porque dicen que lo uno no justifica lo otro. Y por último, los hay que rechazan que exista cualquier tipo de violación a los derechos humanos en Cuba y denuncian que el tema se manipula con fines de engaño y agresión. ¿Qué es lo que en verdad sucede? Este trabajo se propone dilucidarlo. Para el efecto, en sus páginas se estudian los cargos que en contra de Cuba se hacen en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Y también se ven, desde luego, los argumentos de la defensa. Se coteja lo que establece la Declaración Universal de los derechos del Hombre de modo riguroso, artículo por artículo, con la situación que prevalece en el país objeto de estudio. En esta confrontación no se elude ningún tipo de derechos humanos. Se ven los de índole social pero también los de carácter individual. Se ven los derechos al trabajo, a la salud, a la educación, a la cultura, al deporte, pero también los que se refieren a la libertad de pensamiento, de reunión, de expresión, etcétera. Más todavía, se pone especial atención en los derechos democráticos, sin duda el tema más polémico a causa del régimen político que existe en Cuba, que no es una democracia representativa. ¿Tiene derecho el pueblo cubano a darse un régimen político distinto en ejercicio del derecho de autodeterminación? ¿No lo tiene? ¿Su régimen de democracia viola derechos humanos? ¿Qué sucede a este respecto a la luz de lo que establece la Declaración Universal de los Derechos del Hombre? Y también se aborda el derecho a la propiedad que, desde luego, es distinto, dado que se trata de un país socialista, tema en el que se buscan dilucidar iguales interrogantes. Desde luego, se dedica atención a los temas de la autodeterminación y de la soberanía en el país que nos ocupa. Ambos tienen indudable relevancia. La soberanía, como se sabe, tiene dos vertientes, una que es parte medular del derecho internacional, y otra que pertenece al ámbito de los derechos del hombre. La primera es la soberanía nacional, concepto que se vincula con los principios de la igualdad jurídica de todos los Estados y de la No intervención. La segunda es la soberanía popular, que se da cuando es el pueblo quien ejerce la autoridad suprema de su país, esto es, cuando su régimen es democrático de un modo pleno. Cuba, como todos los Estados del mundo, tiene derecho a ejercer su plena soberanía nacional y a que ningún otro Estado, por poderoso que sea, intervenga en los asuntos que sólo competen a sus nacionales, no hay duda. Como tampoco la hay de que ese derecho le viene siendo disputado por Washington, que trata de arrebatárselo. Al propio tiempo y por lo que hace a la segunda vertiente, el pueblo cubano, como todos los pueblos, tiene derecho a ejercer la soberanía popular. ¿Cómo se da este ejercicio en la realidad cubana? ¿En qué estado se encuentra el derecho del pueblo cubano a la autodeterminación? El presente trabajo busca ponerlo de relieve. Atención especial merece el tema de los llamados disidentes. ¿Lo son en verdad? ¿Se trata de ciudadanos honestos, preocupados por la vida democrática de su país, según lo pregona una de las posiciones al respecto? O ¿se trata de pícaros que se han puesto al servicio de intereses extranjeros, según lo denuncia la otra parte? ¿Se les persigue en Cuba por el solo “delito” de oponerse a un régimen de tiranía? O ¿han cometido el grave delito de traición, poniéndose de lado del enemigo histórico fundamental de ese país hermano? ¿Cuál de las dos versiones es falsa? ¿Cuál es la verdadera? ¿Qué sustento existe en torno a una y otra? Este trabajo se esmera en dilucidarlo. Y en este ámbito se ocupa también del espinoso caso de los 75 individuos que en abril pasado fueron juzgados y condenados a penas de cárcel. Y el aún más espinoso de los tres fusilados, que levantó una gran campaña de prensa y provocó un debate que incluso involucró a varios premios Nóbel, la mayoría en pro de Cuba, pero alguno en contra. El libro se ocupa también del lado opuesto de la medalla. Las acusaciones a Estados Unidos de violación de los derechos humanos de ciudadanos cubanos. El caso ha sido muy notorio en lo que respecta a Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Fernando González Llort, René González Sehwerert y Antonio Guerrero Rodríguez. Fueron detenidos por el FBI, acusados de espionaje. Su juicio estuvo lleno de vicios. Se les condenó a penas monstruosas, sin pruebas y atropellando sus derechos más elementales. ¿Qué pasa? ¿Quién viola los derechos de quién? ¿Quién tiene autoridad moral para acusar a su contraparte? Estas son las cuestiones a dilucidar. Marco histórico. El conflicto entre Cuba y Estados Unidos es viejo. No sólo ha existido durante los más de cuarenta años desde el triunfo de la Revolución que encabezó Fidel Castro. Ya existía desde mucho tiempo atrás. En este trabajo se le ubica así. De otra manera no sería posible la adecuada comprensión de la expresión que dicho conflicto tiene en este momento. |
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