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Agrupación Política Nacional Nueva Democracia ¿Qué somos? ¿Qué rasgos nos identifican? Somos una asociación de ciudadanos mexicanos constituida en los términos de la legislación electoral vigente. Contamos con registro en el IFE. Nuestro fin, como el de todas las Agrupaciones Políticas Nacionales, es el que se define en la ley: coadyuvar al desarrollo de la vida democrática y de la cultura política, así como a la creación de una opinión pública mejor informada. Hasta allí, somos una APN como las demás, sujeta a los mismos derechos y deberes. Tenemos, sin embargo, nuestro propio perfil, el que nos distingue y nos identifica. Este perfil está constituido por dos rasgos esenciales. Uno, sustentamos ideales de tipo superior y un proyecto de Nación de largo plazo. No nos mueven intereses menores, personales o de grupo. La naturaleza de nuestros ideales es el primero de los rasgos que nos distinguen. Y dos, tenemos una firme decisión de luchar por llevarlos adelante, hasta sus últimas consecuencias. ¿Cuáles son nuestros ideales? Democracia. Creemos que se puede construir una democracia verdadera. Una en la que los derechos democráticos no se limiten sólo al ejercicio del voto cada equis años, para que a fin de cuentas todo siga igual. Una democracia en la que sea imposible que los gobernantes actúen al margen del mandato popular. Una en la que no puedan olvidarse de sus promesas y compromisos de campaña ni acaben por hacer lo que les plazca. En la que no haya un abismo entre lo que se ofrece, al pedir el voto, y lo que se hace después, como sucede ahora. Creemos que es posible construir una democracia nueva, de carácter superior, en la que no pueda darse el abuso del poder político ni del poder económico, como hoy ocurre. Una democracia en la que tampoco pueda darse el entrelazamiento ni la alianza entre estos dos poderes, porque eso corrompe y pervierte a cualquier democracia y acaba por sustituirla, en los hechos, por una plutocracia, es decir, por un gobierno abusivo de los ricos y los poderosos, para su exclusivo beneficio y para el perjuicio de la gran mayoría de la población. Creemos que es posible construir una democracia de nuevo tipo, una democracia del pueblo, en la que el pueblo mande y su voluntad se acate. Una en la que los intereses del pueblo sean los que prevalezcan, y no otros. No los de los explotadores del pueblo. Sociedad. Nuestro ideal de democracia se enlaza con nuestro ideal de sociedad. Creemos que es posible construir una como la que define el artículo 3º de la Ley Suprema de los mexicanos, la Constitución. Una democracia que garantice el constante mejoramiento material y cultural del pueblo. Este es un ideal que hasta hoy nunca se ha alcanzado, pero que se puede alcanzar. Una democracia de este tipo habrá de dar sustento a una sociedad equitativa y justa, en la que sea imposible que la riqueza se concentre en las manos de unos pocos y la pobreza se extienda cada vez más a todo el resto de la población, como ahora ocurre. Una democracia así dará sustento a una sociedad sin desempleo y sin miseria. A una sociedad equitativa, sin discriminaciones de ningún tipo, en la que todos sus miembros tengan acceso a los bienes de la civilización y la cultura. Una nueva democracia, superior, debe ser consubstancial y dar sustento a una nueva sociedad también superior. Una en la que puedan convertirse en realidades los más altos ideales del humanismo de todos los tiempos. Soberanía. Nuestro ideal de democracia se enlaza también con nuestro ideal de soberanía. Creemos que es posible que el pueblo de México sea independiente en lo político y en lo económico. No confundimos la independencia con el aislamiento ni la autarquía, nada de eso. La concebimos como soberanía y autodeterminación. Como la capacidad de los mexicanos para tomar nuestro presente y porvenir en nuestras manos. Para ser los arquitectos de nuestro propio destino. Para diseñar el tipo de sociedad que deseamos. Para construirla, sin imposiciones y sin injerencias del exterior. La concebimos como la capacidad para romper las relaciones de dependencia y subordinación que por siglos nos ataron, primero a España, en tiempos de la Colonia, y que luego, desde entonces, nos han atado a Estados Unidos. Como la capacidad de enriquecer los nexos de intercambio cultural, económico, comercial y de todo tipo con todos los pueblos del mundo, en pie de igualdad. Con fraternidad, con respeto y para beneficio de todos. No para que se nos sojuzgue. No para que se nos saquee, como ahora ocurre. Estos son nuestros ideales. En ellos identificamos los anhelos de siempre del pueblo de México. Los que ha enarbolado a lo largo de su historia de siglos. Los que lo han movido a emprender luchas y sacrificios. Es nuestra convicción la de contribuir a llevarlos adelante hasta su satisfacción plena. ¿Cuáles son nuestros objetivos? Estamos decididos, de manera firme, a llevar adelante nuestros ideales, hasta que sean realidades. Estos son nuestros objetivos. Contribuir a la construcción de un país soberano, independiente, libre. De una sociedad justa, equitativa. De una nueva democracia, que lo sea de verdad, no sólo en lo formal. De una democracia del pueblo. Ese es nuestro proyecto de Nación. ¿De dónde venimos? ¿Qué antecedentes históricos tenemos? Los miembros de Nueva Democracia venimos de distintas vertientes de la amplia izquierda mexicana. También los hay sin militancia partidaria previa. Sin embargo, existe un afluente con mayor caudal. Lo es el Partido Popular Socialista, hoy Partido Popular Socialista de México. De sus filas procede el contingente más nutrido. Cuadros con experiencia, de todo el país, fogueados en la lucha social y política, en el debate de las ideas. De su seno procede nuestro acervo ideológico en su parte esencial. El PPS de México es nuestra matriz; eso nos llena de orgullo legítimo. Un poco de historia. Este partido fue fundado en 1948 con el nombre de Partido Popular. En esa, su primera etapa de vida, fue un partido antiimperialista y popular de tipo amplio. Conquistó el registro para participar en las elecciones conforme a la ley. Logró, desde sus inicios, estar representado en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Su ideólogo y su figura más destacada lo fue Vicente Lombardo Toledano. En 1952, lo postuló a la Presidencia de México. Lombardo fue propuesto también por el Partido Comunista Mexicano y el Partido Obrero y Campesino. Así pasó a ser el candidato común de todas las fuerzas de la izquierda de nuestro país de ese tiempo. Su campaña fue muy rica en ideas y propuestas. Movilizó a millones de compatriotas, como no se había hecho antes. Fue decisiva para reorientar la vida nacional hacia un rumbo democrático, patriótico y progresista. Propició un cambio en la correlación de fuerzas que cuajó pocos años después. Así, el país pudo retomar el camino que trazó la Revolución Mexicana y que había sido abandonado. El Partido Popular, en octubre de 1960, resolvió transformarse en un partido de la clase obrera, de carácter marxista leninista, luego de cinco años de amplio debate al respecto. Modificó, por lo tanto, su Declaración de Principios, su Programa y sus Estatutos. Cambió su nombre por el de Partido Popular Socialista. Fortaleció su presencia en la vida política nacional. Participó de manera destacada en catorce legislaturas en la Cámara de Diputados, hasta 1994, y en dos en el Senado. No hubo asunto de trascendencia en el que no diera sus puntos de vista, y los defendiera con agudeza y pasión. Sus tesis y argumentos quedaron registrados para la historia en el Diario de los Debates. Sus aportes en todo el lapso que va de 1948 a 1994, fueron importantes. Contribuyó a elevar el debate de las ideas. A dar nivel y calidad al Poder Legislativo. Influyó de modo notorio en el desarrollo de México tanto en lo económico, como en lo político y en lo social. Como resultado de esa lucha y de la correlación de fuerzas imperante en el orbe y en el ámbito nacional, México avanzó por su vía histórica de desarrollo propia. Aunque no de manera lineal, sino que tuvo altibajos, estancamientos y retrocesos. Fue así porque en ese proceso tuvo que vencer resistencias, sobre todo de las fuerzas de la derecha de dentro y fuera del gobierno. Y, detrás de todas ellas, las fuerzas del imperialismo. El PPS fue impulsor decidido de dicho proceso y, por ello chocó de modo inexorable con todos los que se le oponían, con todos los que se resistían a ese camino de desarrollo. La etapa de avances del país con altibajos, concluyó en 1982. A partir de entonces, cambió el rumbo. El gobierno de Miguel de la Madrid inició el viraje hacia la vía neoliberal, en medio de un cambio notable de la correlación de fuerzas en el mundo. Luego, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari ahondaría en esta vía. Desde entonces, se dejó de subsidiar a los pobres para reorientar los subsidios a favor de los pudientes. El Estado dejó de tutelar los derechos de los trabajadores y pasó a proteger los intereses de los capitalistas, sobre todo de los capitales extranjeros. La soberanía de la Nación se erosionó. En esta etapa, el PPS pasó, de ser una fuerza impulsora de los avances, a una de oposición enérgica, de resistencia y rechazo al camino que ahora seguía el país. Con energía rechazó las privatizaciones, todas. Combatió las reducciones de salarios. Defendió los derechos de los trabajadores. Se opuso a las reformas que afectaron de modo negativo a artículos que son pilares de la Constitución, el 3º, el 27, el 82, el 130. En varias ocasiones se quedó solo en la trinchera de la lucha contra las políticas neoliberales. Como resultado, en 1994 se le canceló el registro violando la ley de modo ostensible. Fue el precio que pagó por su firmeza. Además, a algunos miembros los corrompió la burguesía más negativa. Como resultado, se prestaron a asaltar la dirección del partido, lo que consumaron en agosto de 1996. Su fin fue el de poner al PPS al servicio de la misma burguesía neoliberal, a la que tanto habíamos combatido. Esto se comprobó cuando tales elementos de manera pública y en nombre del PPS, cuya dirección usurparon, dieron apoyo a la candidatura neoliberal de Francisco Labastida. Este, hay que recordarlo, fue el candidato impulsado por el entonces presidente, Ernesto Zedillo. Además, esos mismo elementos se apropiaron de los bienes del partido para su particular beneficio. Frente a la conducta de esa fracción entreguista, los militantes de principios del PPS, que son la mayoría, defendieron la integridad ideológica y política del partido. Y la sostienen con firmeza. El partido siguió su vida y renovó su dirección. Más adelante, el partido decidió cambiar su nombre una vez más. Pasó a ser Partido Popular Socialista de México. Así tomó distancia del grupo que lo traicionó y que siguió usando el nombre, de modo indebido, para desprestigiarlo. Nació como Partido Popular, luego fue Partido Popular Socialista y hoy es el Partido Popular Socialista de México. Es la misma organización nacida hace poco más de medio siglo, para alumbrar el camino de México. Es miembro de instituciones tales como la COPPPAL y el Foro de Sao Paulo, que agrupan a partidos políticos progresistas y de izquierda de América Latina. El PPS de México cuenta con el respeto público y con amplio reconocimiento. Nueva Democracia, una agrupación política con las puertas abiertas. El PPS de México es el afluente mayor de Nueva Democracia. Al lado de quienes vienen de este partido, hay militantes valiosos que vienen de otras vertientes de la amplia izquierda. Y hay muchos también que no tienen militancia partidaria. Mujeres y hombres de nuestra patria, jóvenes y mayores unidos todos por los mismos ideales. Porque eso es lo que nos une a todos, más allá de nuestro origen partidario, los ideales. Y la decisión de luchar por ellos. Por eso mismo, mantenemos la puerta abierta y la invitación fraternal para todos los que en el presente y en el futuro se quieran incorporar, sobre esa misma base de unión. Esta es, esta será nuestra casa común. |
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